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Viviendo el sueño ecológico en el valle de San Gabriel

Nuevos propietarios en Temple City optan por una vivienda totalmente eléctrica para ayudar a reducir los contaminantes y purificar el aire.

Al conducir por una cierta calle sin salida en Temple City, usted observará chalets con césped y jardines bien cuidados, techos de tejas y varios automóviles en las entradas hasta llegar a la casa de Wen Lee y Chris Stratton. En vez de césped, ellos tienen una huerta. Su techo está cubierto con grandes paneles solares y en su garaje abundan las bicicletas y los materiales de construcción.

Hace dos años, Wen y Chris se mudaron a la casa natal de Wen tras la muerte de su madre a causa de cáncer del seno. Determinados a combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire, decidieron remodelar la vivienda para que fuera totalmente eléctrica y tuviera un consumo energético neto cero.

“Pensé que era una idea descabellada”, dijo Wen, “pero él me dijo: ‘¡hagámoslo!’”.

Chris dejó su empleo para trabajar a tiempo completo en el proyecto, y la pareja empezó un blog sobre su experiencia en Frugal Happy.

“Tenía muchos conocimientos teóricos como arquitecto e investigador en ciencia de la construcción”, dijo Chris, quien trabajaba en el Laboratorio Nacional de Berkeley. “Mi principal objetivo con esta remodelación era aprender”.

También decidieron actuar de manera respetuosa con el medio ambiente, enfocándose en conservar energía y agua, utilizar materiales recuperados y optar por bicicletas, bicicletas eléctricas y una motoneta eléctrica para trasladarse por la ciudad. La pareja compró un remolque que se podía unir a la parte trasera de la bicicleta eléctrica para transportar hasta 300 libras de materiales de construcción.

Debido a que Chris conocía los peligros de los contaminantes interiores, incluyendo las estufas a gas, la calidad del aire interior fue una prioridad, y una de las razones por las que se decidieron por una vivienda totalmente eléctrica en vez de usar una combinación de electricidad y gas. También querían producir cero emisiones de carbono. Su compromiso final era hacer de la casa un hogar.

“Las propiedades deben ser amadas para perdurar”, dijo Chris.

Durante la obra, vivían principalmente en los dormitorios traseros mientras trabajaban para reconstruir las zonas comunes: la sala de estar, el comedor y la cocina. También movieron la cocina a una terraza cubierta ubicada en el posterior de la casa, donde colocaron estufas de inducción portátiles, un refrigerador y un fregadero conectado a una manguera de agua potable que descarga en un cubo. El agua se reutiliza en la huerta.

Las obras empezaron en 2016 con una “demolición ceremonial con palancas.” “Hicimos un agujero en el techo”, recuerda Chris. Los paneles solares se instalaron al inicio a fin de poder aprovechar la energía generada para las obras.

Uno de los primeros pasos, describe Wen, fue convertir la casa en una “caja gigante de espuma” a fin de mejorar su eficiencia energética. Chris colocó 10 pulgadas de aislamiento en el techo y 4 pulgadas en las paredes.

A fin de controlar las fugas de aire, usaron una cámara térmica que Chris pidió prestada a la colección de herramientas en préstamo de Southern California Edison. La cámara confirmó su sospecha inicial de que la chimenea tenía demasiadas fugas para ser eficiente a nivel energético y debía ser retirada.

Un vecino que trabaja en el sector de HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) les ayudó a cambiar su sistema de aire acondicionado de 3.5 toneladas por una nueva unidad mini split con consumo eficiente de energía que tiene la mitad de capacidad. La unidad también dispone de calefacción, sustituyendo así el calefactor a gas. El nuevo sistema se calibrará para garantizar exactamente la temperatura interior deseada.

“En la casa siempre hacía demasiado frío o calor”, dijo Wen.

Actualmente, Chris y Wen han superado su objetivo en materia de consumo energético neto cero. De hecho, SCE les paga $140 al año por sus excedentes de energía a través del programa de medición de energía neta. También se inscribieron en un programa de respuesta la demanda que les ofrece incentivos por reducir su demanda energética en horas pico.

“Ha sido una lección de humildad aprender sobre la marcha y abordar una obra tan ambiciosa. El multiplicador de la realidad es 2.5”, bromea Chris. “Aún me queda mucho por aprender”.

La pareja prevé terminar el proyecto a fines de este año. Y, espera que su nuevo hogar totalmente eléctrico y energéticamente eficiente inspirará a otros a abordar este desafío. 

“La energía renovable es algo que todo el mundo puede respaldar”, dijo Wen.