Evita los globos, celebra de forma segura
¿Alguna vez te has preguntado dónde terminan los globos que se sueltan al aire? Es probable que hayan terminado enredados en algún cable eléctrico cercano, provocando problemas a quienes dependen de estos equipos.
“Cada vez que hay una fiesta de graduación, el Día de San Valentín, el Día de las Madres, el Día del Padre, o cualquier ocasión en la que haya globos de por medio, nos llaman para avisarnos de algunos que terminaron enredados en cables eléctricos”, dijo Matt McLain, técnico de reparaciones de Southern California Edison, quien trabaja en la compañía desde hace más de 10 años.
En su labor como técnico de reparaciones, cada vez que surge un inconveniente con los equipos, la compañía envía a McLain a solucionarlo, y retirar globos metalizados de los cables es algo que sucede con demasiada frecuencia.
Cuando ocurre, debe actuar rápidamente.
“Esta tarea puede llegar a ser una de las situaciones más peligrosas a las que nos enfrentamos”, dijo McLain. “Si el globo, que contiene componentes metalizados, entra en contacto con ciertas partes de los cables, podría provocar una explosión, la caída de un cable y un apagón”.
McLain estaba ayudando a reparar un equipo en el patio de un cliente cuando recibió una llamada avisándole de la presencia de globos enredados en unos cables en Santa Monica. Él y su supervisor, Johnathan Williams (o Catfish, como lo conocen sus colegas), llegaron al lugar para evaluar si una sola persona podía hacer el trabajo.
“Esto no es solo una molestia; es peligroso”, dijo Willams, quien está atento a otros posibles riesgos mientras McLain intenta retirar el globo. “Yo mismo vi lo que puede suceder en estas situaciones. Como parte de mi trabajo en SCE, atendí personalmente decenas de estas llamadas”.
Al llegar, encuentran dos globos de cumpleaños enredados en la rejilla protectora de aves colocada en los cables de alto voltaje de un poste ubicado en un callejón, un espacio estrecho que dificulta estacionar el camión de McLain en la posición adecuada.
Después de algunas maniobras, baja del vehículo y envuelve una pértiga de 10 pies con cinta de dos pulgadas, con el lado adhesivo hacia afuera.
“Estoy usando un palo largo para mantenerme a una distancia segura”, dijo McLain. “Si ocurre algo, las llamas y el calor subirán y se alejarán de mí”.
Con la pértiga en la mano, McLain usa el camión elevador para quedar al alcance de los cables. Toca los globos con el lado adhesivo de la cinta y gira la pértiga hasta que se sueltan. “No siempre se sueltan tan rápido”, dijo. “A veces están tan enredados que tengo que girar hasta que se rompe la cuerda”.
En esta situación, el técnico pudo evitar un desastre: no hubo apagón, explosión ni cable eléctrico caído. Pero, con frecuencia, el resultado no es tan afortunado. En lo que va del año, más de 240,568 usuarios se vieron afectados por un apagón provocado por globos metalizados.
Las cinco ciudades más afectadas:
| Puesto | Ciudad | Apagones | Usuarios afectados |
|---|---|---|---|
| 1 | Long Beach | 7 | 9,330 |
| 2 | Ontario | 4 | 4,211 |
| 3 | Florence-Gram | 4 | 5,325 |
| 4 | Commerce | 4 | 18,929 |
| 5 | Cudahy | 4 | 13,662 |
“La mejor manera de evitar estas situaciones es no comprar globos metalizados”, dijo McLain. “Si vas a comprarlos, pínchalos antes de ponerlos en el bote de basura. Esta es probablemente la forma más habitual en que terminan en los cables. Alguien los pone inflados en la basura y, cuando otra persona abre el bote, salen volando”.
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