El cambio climático es una realidad; es hora de adaptarnos

Edison International lidera la iniciativa urgente de California para “electrificar a tope la economía” a fin de proteger el medio ambiente y el bolsillo de los clientes.

Pedro J. Pizarro, presidente y director ejecutivo de Edison International, compartió un análisis categórico, aunque esperanzador, de los desafíos relacionados con el cambio climático a los que se enfrenta California en el marco de Climate Leadership Conference que se llevó a cabo la semana pasada en Washington, D.C.

“Da mucho que pensar. El cambio climático ya se ha producido, y esto significa que, para el año 2050, California registrará un aumento promedio del nivel del mar de 2.6 pies”, dijo Pizarro. “En cuanto a (los días en) el percentil más alto de calor extremo, ocurrirán siete veces más frecuentemente en 2050. Vamos a ver tanto inundaciones como sequías”.

Además de incendios forestales. Southern California Edison prevé que se quemará un 23% más de tierra durante la temporada de incendios forestales, la cual dura cada vez más.
SCE gasta unos $1,660 millones anuales en la reducción de incendios forestales, incluyendo la instalación de cables con conductores revestidos y otras mejoras a la red eléctrica.

La solución a largo plazo para California, dijo Pizarro, es la energía limpia y la electrificación, incluyendo una inversión de $175,000 millones en energía renovable y almacenamiento, y otros $75,000 millones en la infraestructura de transmisión, así como en redoblar las iniciativas enfocadas en la eficiencia energética.

“Y luego, hay que aprovechar toda esa electricidad limpia y utilizarla para electrificar a tope la economía”, dijo Pizarro, agregando que es “muy optimista de que podremos lograr estos cambios, porque francamente no tenemos otra opción como sociedad”. Cuando la gente menciona que hacer estas inversiones es demasiado caro, yo sigo diciendo: 'Sí, el costo es alto, pero el costo de la inacción es mayor'”.

Este es el claro mensaje del
documento que Edison International publicó recientemente, “Adapting for Tomorrow: Powering a Resilient Future”. En él se detallan los motivos de la convocatoria a la acción urgente, incluido el hecho de que 2021 fue el séptimo año consecutivo en el que se registraron 10 o más catástrofes climáticas o meteorológicas en Estados Unidos con un costo de $1,000 millones. Incluso ajustando la inflación, esto ocurrió apenas cinco veces en los últimos 35 años.

El documento se basa en la innovadora
Climate Adaptation Vulnerability Assessment o CAVA (Evaluación de la vulnerabilidad a la adaptación climática), que examina las amenazas relacionadas con el cambio climático en las 50,000 millas cuadradas que integran el área de servicio de la compañía eléctrica. Algunas de sus conclusiones principales establecen que para el año 2050:

  • Los incendios forestales pueden eliminar corredores de transmisión enteros, dejando a grandes grupos de clientes sin electricidad durante largos períodos.
  • Las subestaciones críticas ubicadas en llanuras inundables podrían verse sumergidas en agua debido al aumento de las lluvias extremas.
  • La capacidad de la red podría reducirse hasta en un 20% en algunas zonas debido al aumento de las temperaturas extremas.
CAVA es la primera evaluación de este tipo que realiza una empresa de servicios públicos propiedad de inversionistas en California. Recomienda alargar los horizontes de planificación de los proveedores de energía a fin de que las inversiones a corto plazo puedan abordar los riesgos climáticos a largo plazo, así como aumentar la colaboración entre los grupos comunitarios y el gobierno a todos los niveles. Una inquietud clave es mantener la asequibilidad, especialmente para los clientes con dificultades económicas.

Un buen comienzo, dijo Pizarro, sería la ayuda del gobierno federal en forma de los créditos fiscales que integran la ley Build Back Better (Reconstruir Mejor), que se encuentra paralizada al haber ya sido aprobada por la Cámara de Representantes de EE.UU., pero no por el Senado.

“No se trata de beneficiar a nuestros inversionistas, sino a nuestros clientes. La ayuda de esta ley va directamente a ellos”, dijo Pizarro. “Es una forma de que el gobierno federal ayude a amortizar el costo de la transición a la energía limpia a corto plazo”.

Esto ofrecería beneficios a largo plazo para los consumidores de energía de toda California, que tendrán que apoyarse en una colaboración sin precedentes entre la industria, los gobiernos y las comunidades para lograr la transición a un futuro energético equitativo y limpio.